“¡Parece un lince, pero es un gatito!” es la frase que más se repite cuando alguien se topa por primera vez con la majestuosidad de un Maine Coon en redes sociales. Ver a uno de estos ejemplares caminar con esa elegancia imponente deja a cualquiera boquiabierto, cuestionando si realmente estamos ante un gurrumino doméstico o una pequeña pantera de las nieves que decidió mudarse a la sala de nuestra casa para dominar el sofá.
Originarios del estado de Maine, en los Estados Unidos, estos felinos no solo destacan por su pelaje abundante y colas tipo plumero. Existe una vieja leyenda urbana que sugiere que son un cruce imposible entre gato y mapache (racoon), de ahí su nombre, aunque la ciencia nos explica que su evolución es puramente adaptativa para sobrevivir a inviernos gélidos. Un dato curioso que pocos saben es que sus orejas terminan en “pinceles de lince”, pequeños mechones de pelo que no solo los
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