Me encontraba observando de cerca a este hermoso ejemplar de ojos cristalinos cuando, de pronto, el aire se llenó de un lamento que parecía sacado de una ópera trágica. No era dolor, ni hambre; era pura y absoluta indignación canina. Estaba ahí, siendo testigo de cómo un animal de tanta elegancia podía transformarse, en cuestión de segundos, en el protagonista del drama más divertido que me ha tocado reportar en “El Mascoticiero”.
Lo que muchos no saben es que el Husky Siberiano no es solo un perro de trineo; es uno de los comunicadores más complejos y “platicadores” del Reino Animal. A diferencia de otros “Firulais” que se limitan a ladrar para llamar la atención, los Huskies poseen una estructura en sus cuerdas vocales que les permite modular sonidos muy similares al habla humana. Esta raza conserva un instinto de manada tan fuerte que necesitan expresar su opinión sobre cada decisión que se toma en casa, convirtiéndose en los “abogados” del mundo perruno.
El drama alcanza su punto máximo en el video cuando el peludo se lanza al piso, estira las patas con una rigidez cómica y comienza a “contestarle” a su humana con una serie de aullidos rítmicos que suben y bajan de tono. Sus ojos buscan complicidad mientras agita la cola ligeramente, dejando claro que su protesta es mitad berrinche y mitad juego de poder. Es una escena vívida donde los sentidos se dispar
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