En el segundo exacto donde el llanto del pequeño felino alcanza su punto más agudo, la magia ocurre y rompe cualquier prejuicio sobre la enemistad natural entre especies. No es una persona la que llega al rescate con un biberón o una manta, sino un pequeño “Firulais” que, lejos de ignorar el drama sonoro, decide intervenir con una ternura conmovedora. Este fragmento capturado por Pet Drama TV ha comenzado a encender las redes sociales, recordándonos que el lenguaje de la compasión es universal, incluso cuando se comunica a través de narices húmedas.
Aunque el video no lo detalla, este tipo de interacciones suelen ser más comunes en razas de compañía que poseen niveles elevados de oxitoc
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