“¡Se me metió un Firulais en el ojo!”, es el comentario que más se repite entre los miles de usuarios que han quedado cautivados por esta joya audiovisual. Ver la patita de Fuku asomarse tímidamente por la rendija de la puerta no es simplemente un clip de pocos segundos; es un recordatorio poderoso de que, en el Reino Animal, el amor no necesita de grandes desplantes ni ladridos escandalosos para manifestarse con toda su fuerza.
Estos “Firulais” de origen japonés, conocidos como Shiba Inu, no son perros cualquiera; son considerados tesoros nacionales en su tierra natal. A diferencia de otras razas que suelen ser más encimosas o dependientes, el Shiba posee
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