¿Sabían que un perrito tiene hasta 300 millones de receptores olfativos en su nariz? Sin embargo, nada prepara a un Firulais para el impacto sensorial de su primera nevada. Es un instante mágico en el que el mundo, tal como lo conocen, se transforma por completo en un lienzo blanco, silencioso y frío, despertando instintos que ni ellos
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