En el segundo dos de esta grabación, la mirada de este pequeño felino lo dice todo: ha encontrado el tesoro más grande de su vida. No es una presa real, pero para este gurrumino, ese camarón gigante de peluche es el trofeo que define su jornada. Con una determinación que ya quisieran muchos atletas olímpicos, el minino se aferra a su botín, demostrando que en el Reino Animal, el tamaño del cazador no importa tanto como el tamaño de su ambición.
Lo que vemos en las imágenes del canal japonés Neko Navi es un fenómeno fascinante de la psicología felina
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