Había un silencio sepulcral en mi oficina hasta que mis ojos se cruzaron con esa bolita de pelos dorada en la pantalla. Les juro que, a través del video, casi podía percibir ese aroma a cachorro recién nacido y talco que nos vuelve locos a todos los amantes de los animales. El pequeño se tambaleaba sobre sus patitas aún torpes, buscando entender un mundo que le parece inmenso, mientras su colita no dejaba de moverse como un metrónomo de pura
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