“Se me metió una lealtad en el ojo”, es el comentario que más se repite entre los miles de usuarios que han quedado con el corazón derretido frente a la pantalla. No es para menos, familia de El Mascoticiero; ver esa silueta inmóvil frente a las rejas, desafiando el paso de las horas con la esperanza intacta, es una bofetada de amor puro que nos recuerda por qué estos seres son los mejores amigos que la vida nos pudo regalar.
Lo que muchos no saben es que este Firulais no solo espera por instinto, sino que utiliza un “reloj biológico” fascinante. Estudios de comportamiento animal sugieren que los perros pueden medir el tiempo a través de la degradación de los olores en el ambiente. Para este peludo, el aroma de su dueño militar se desvanece gradualmente durante el día; cuando el rastro llega a cierto nivel de “ausencia”, su cerebro le indica que el
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