Estaba revisando las noticias del reino animal para nuestra próxima edición cuando me topé con la mirada de Yoshi. No era cualquier mirada; era esa mezcla de orgullo y travesura que solo un Shiba Inu puede sostener mientras ignora por completo las instrucciones de sus humanos. Verlo ahí, con esa carita de “yo no fui pero lo volvería a hacer”, me recordó inmediatamente por qué amamos tanto a estos Firulais de origen milenario que parecen tener una agenda propia y un sentido del humor muy refinado.
Para quienes no conocen a fondo esta raza, los Shiba Inu no son perros convencionales; son prácticamente gatos atrapados en el cuerpo de un canino robusto y elegante. Originarios de las montañas de Japón, poseen una independencia que es legendaria en el mundo veterinario. De hecho, existe un concepto japonés llamado “Kan-i”
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